Beatriz Vaquero, la voz del Ehlers Danlos en Menorca

Esta semana he tenido la suerte de pasar un par de días con con una gran mujer, Beatriz Vaquero. Beatriz es una persona de las que no abundan, y yo estoy encantada de haber coincidido con ella.

Aunque podría cantar mil y una bondades sobre ella, porque las hay, me voy a centrar en su proyecto más inmediato: un canal de youtube desde donde muestra al mundo cómo es vivir teniendo el Síndrome de Ehlers Danlos. En sus vídeos cuenta sus síntomas, sus visitas al médico y que estar enfermo no significa quedarse en casa, en la cama, todo día.

Os dejo aquí el enlace a su canal, donde podréis ver todos sus vídeos

canalBeatrizVaquero

 

Darse la vuelta

“Hay dos maneras de regresar al punto que acabas de dejar a tus espaldas. Una consiste en darse la vuelta. La otra en dar la vuelta al mundo.

La gente corriente adopta la primera de las maneras. Se limita a darse la vuelta y llamar a la puerta que cerró a sus espaldas. Pronuncia unas palabras mágicas, cuya gama de posibles no es lo suficientemente abundante como para eludir la cursilería, y así regresa al punto del que procedía. Muy pocos son los que optan por la segunda de las maneras. Sapo fue de ésos…”

Nadie conoce a nadie. Juan Bonilla

Memoria

“… Ya se sabe que la memoria es selectiva, según uno de esos dogmas que hemos ido aprendiendo sin oponerle resistencia, como que todas las opiniones son respetables, que el tiempo todo lo cura, que el asesino vuelve siempre al lugar del crimen, que el Coyote nunca atrapará al Correcaminos, que la cara es el espejo del alma o que cualquier tiempo pasado fue mejor. Pero cabría añadir, corrigiendo el lugar común, que más que selectiva la memoria es discretamente embaucadora. A la memoria le gusta versionar lo acontecido en la realidad, ofrecernos lo que ocurrió disuelto en un líquido corrosivo ideal para satisfacer nuestra necesidad de recordar el tiempo pasado guardándonos de todo daño que éste pudiera causarnos si se nos presentara sin antifaz, límpido, tal como verdaderamente fue, de ahí que suela causarnos estupor nuestro pasado cuando nos llega evocado en la voz de otro que narra instantes en los que no alcanzamos a reconocernos allí donde se nos asegura que estuvimos… ”

Nadie conoce a nadie. Juan Bonilla