Entrevistas de trabajo y maternidad

Por suerte hace tiempo que no necesito hacer una entrevista de trabajo, pero he hecho bastantes a lo largo de mi vida laboral, y he visto y oído cosas que me han sentado como una patada en el estómago.

Algunas de las que me molestaron más, y que me hicieron decidir que si me llamaban les diría que no aceptaba la oferta, fueron:

Empresa 1: Tienes pensado tener hijos?

Empresa 2: Tienes pareja?

Empresa 3: Tu pareja pondría inconvenientes en que viajaras por motivos laborales?

En la época de estas entrevistas tenía alrededor de los 30 años. Todas las empresas eran de informática. Y yo era, y sigo siendo, mujer.

Todo esto me ha venido a la cabeza por la noticia aparecida estos días informando de la multa puesta a Iberia por hacer una prueba de embarazo junto con la entrevista de trabajo ( Iberia, condenada a pagar 25.000 euros por exigir test embarazo para contratar a mujeres )

Parece que para algunos, ser madre y trabajar es incompatible… Si una mujer quiere ser madre y dejar de trabajar, es su elección. Si un hombre quiere ser padre y dejar de trabajar, es su elección. A cuántos hombres les han preguntado en una entrevista de trabajo si van a ser padres, o si quieren serlo, o si tienen pareja y su pareja le va a poner trabas en su carrera profesional? poquitos, seguro.

Pero es que no deberían hacerlo. Ni a hombres ni a mujeres. Es ilegal ( http://www.eldiario.es/economia/Despedidas-embarazadas-discriminacion_0_663533861.html )

Pero bueno, vamos a hacer de abogado del diablo. La empresa parece que vela por sus intereses, porque si una mujer está embarazada, va a estar 16 semanas de baja por maternidad, más las que sean necesarias si el médico le da la baja antes por enfermedad, y luego si los niños están enfermos va a faltar para cuidarlos, y va a tenerlos que llevar al cole, y va a querer estar con ellos, …. Por lo tanto, parece que no es rentable. Conclusión: sólo contratar a una mujer si no puede tener niños y no tiene familia. Ya veo que lo próximo será hacer una prueba de fertilidad, porque lo de congelar los óvulos mientras estén trabajando para ellos ya se les ha ocurrido a algunos (http://www.lavanguardia.com/vida/20141015/54417134275/apple-y-facebook-financian-la-congelacion-de-ovulos-de-sus-empleadas.html)

Pues no!

Admito que no sé si la seguridad social cubre de alguna manera a la empresa en una baja por maternidad. Pero será igual que en una baja por paternidad, no? y hasta donde yo sé, las bajas maternales se pueden repartir entre los dos progenitores. Otra cosa es que se haga. Habría que plantearse el porqué. Y las reducciones de jornada para estar con los niños también las pueden pedir los dos. Y la conciliación laboral también es cosa de los dos.

Y ya sé que un embarazo no es una enfermedad, pero si en cuestión de faltar al trabajo se considera igual, según está máxima, no se debería contratar a nadie con tendencia a pillar la gripe. O que vaya en moto, porque puede tener un accidente y estar de baja. O que haga excursiones por si se rompe una pierna. O que piense mucho, porque tendrá dolor de cabeza…

Para cerrar, porque si sigo me enciendo, sólo una pregunta lanzada al aire: hasta cuando tener hijos se considerará incompatible con trabajar?

Cosas que me hacen sonreír

Que estemos cenando tres amigas en un restaurante en la playa, que con el cachondeo el camarero nos deje su número de teléfono en la parte de atrás de la cuenta… y que la cuenta se quede en la mesa al irnos del restaurante (porque si alguna hubiera querido su teléfono se lo hubiera pedido)

Cosas que me exasperan: los que hablan alto en los conciertos

Los hay que son como el perro del hortelano, que ni come ni deja comer. En este caso, ni escuchan ni dejan escuchar.

Ayer fue el día de la música, y llevé a mis padres a un concierto que se celebró en el Paseo del Borne: Concha Buika con la Sinfónica. Lo que canta esta mujer no es santo de mi devoción, pero tengo que admitir que canta bien y a mis padres sí que les gusta, así que fui con la mente abierta a disfrutar de un rato de buena música.

Pues lo de disfrutar de un rato de buena música fue casi imposible. La zona de cerca del escenario estaba bastante llena y el sonido era bastante mediocre. Y encima había gente que no paraba de hablar. Pero no en voz baja, respetando la música, si no a gritos, riendo y pasando de todo.

Que digo yo,  si no te interesa lo que está sonando, para qué estás cerca del escenario y molestando a los que intentan escuchar algo? Porque entiendo que hables a gritos cuando los decibelios superan con mucho lo normal (llámese concierto de trash metal, por ejemplo), pero cuando difícilmente se oye a toda una sinfónica, cállate un ratito o habla más bajo si no hay más remedio que hablar. Y si simplemente pasas de la música o no te gusta, vete a otro sito a hacer tertulia.

Pero no, hay gente que va por la vida sin tener en consideración al resto del mundo. Y así nos va. Justo delante de mí, una pareja de personas mayores pidió a un grupo de veinteañeros que hablaran un poco más bajo porque no podían oír bien la música. Y qué hicieron? Callarse? Pedir perdón y hablar más bajito? Noooo, por favor. Lo que hicieron fue decir que estaban en la calle y que tenían derecho a hablar lo que quisieran, y que si no les gustaba que se fueran. Y eso hicieron, supongo que por no discutir. Mis padres y yo acabamos también por irnos, porque era imposible oír la música por el ruido de las conversaciones.

Es falta de educación? Falta de consideración? Falta de cultura? Es simplemente lo que hay hoy en día.

Queda prohibido

¿ Qué es lo verdaderamente importante?,

busco en mi interior la respuesta,

y me es tan difícil de encontrar.

Falsas ideas invaden mi mente,

acostumbrada a enmascarar lo que no entiende,

aturdida en un mundo de falsas ilusiones,

donde la vanidad, el miedo, la riqueza,

la violencia, el odio, la indiferencia,

se convierten en adorados héroes.

Me preguntas cómo se puede ser feliz,

cómo entre tanta mentira puede uno convivir,

cada cual es quien se tiene que responder,

aunque para mí, aquí, ahora y para siempre:

queda prohibido llorar sin aprender,

levantarme un día sin saber qué hacer,

tener miedo a mis recuerdos,

sentirme solo alguna vez.

Queda prohibido no sonreír a los problemas,

no luchar por lo que quiero,

abandonarlo todo por tener miedo,

no convertir en realidad mis sueños.

Queda prohibido no demostrarte mi amor,

hacer que pagues mis dudas y mi mal humor,

inventarme cosas que nunca ocurrieron,

recordarte sólo cuando no te tengo.

Queda prohibido dejar a mis amigos,

no intentar comprender lo que vivimos,

llamarles sólo cuando les necesito,

no ver que también nosotros somos distintos.

Queda prohibido no ser yo ante la gente,

fingir ante las personas que no me importan,

hacerme el gracioso con tal de que me recuerden,

olvidar a toda la gente que me quiere.

Queda prohibido no hacer las cosas por mí mismo,

no creer en mi dios y hacer mi destino,

tener miedo a la vida y a sus castigos,

no vivir cada día como si fuera un último suspiro.

Queda prohibido echarte de menos sin alegrarme,

olvidar los momentos que me hicieron quererte,

todo porque nuestros caminos han dejado de abrazarse,

olvidar nuestro pasado y pagarlo con nuestro presente.

Queda prohibido no intentar comprender a las personas,

pensar que sus vidas valen más que la mía,

no saber que cada uno tiene su camino y su dicha,

pensar que con su falta el mundo se termina.

Queda prohibido no crear mi historia,

dejar de dar las gracias a mi familia por mi vida,

no tener un momento para la gente que me necesita,

no comprender que lo que la vida nos da, también nos lo quita.

Alfredo Cuervo Barrero ®

(http://centroycontorno.blogia.com/2007/040314-queda-prohibido.php)

Puesta de sol en la playa

vivencias, manías y mil cosas que contar

Sábado, 8 de la tarde. Estoy en la playa, sola. El día ha sido muy caluroso, los últimos días demasiado agitados y necesito un momento de relajación.
La playa está prácticamente desierta. El sol empieza a caer y el agua está tranquila. Primero decido disfrutar de la playa, paseando, sintiendo el agua fría acariciandome los pies. Pero el mar me llama y me dejo convencer.
Ya no hay nadie en el agua, y sólo somos el mar y yo.
Me hundo, y me dejo llevar por el silencio del fondo. Cuando vuelvo a la superficie, el agua me mece, acaba de pasar un barco y unas pequeñas olas han aparecido de repente. El sol calienta lo suficiente para estar flotando, disfrutando con los ojos cerrados de la tranquilidad, del silencio y de la soledad. Un tranquilidad tan solo perturbada por algunas olas, un silencio que sólo rompe mi respiración y…

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