With or without you

A veces la memoria te juega malas pasadas. Otras, te trae bonitos recuerdos.

Esta mañana he oído en la radio With or without you, de U2, como otros muchos días. Y como otros muchos días, el locutor ha recordado que se cumplen 30 años de la publicación del mítico The Joshua Tree. Pero lo que no ha sido como otros muchos días ha sido mi memoria.

De repente de me he acordado de alguien.

Me he acordado de él.

Un chico con el que fui a clase, en el instituto, hace unos 30 años. Moreno, ojos negros, pelo algo largo, vestido de negro, chaqueta de cuero, de francés en vez de inglés, repetidor.

Probablemente no cruzamos más de dos frases en todo el curso. No lo recuerdo. Tampoco recuerdo su nombre.

Pero sí recuerdo sentarme a su lado en clase y recuerdo su cuaderno. Un cuaderno con un dibujo de un árbol y escrito debajo: “The Joshua Tree”. Recuerdo pensar que siendo de francés, que curioso que siguiera a un grupo irlandés. Recuerdo que nunca fui capaz de decirle que a mí también me gustaba U2.

Recuerdo que él estaba a otro nivel.

See the stone set in your eyes
See the thorn twist in your side
I wait for you
Sleight of hand and twist of fate
On a bed of nails she makes me wait
And I wait, without you
With or without you
With or without you
Through the storm we reach the shore
You give it all but I want more
And I’m waiting for you
With or without you
With or without you
I can’t live
With or without you
And you give yourself away
And you give yourself away
And you give
And you give
And you give yourself away
My hands are tied
My body bruised, she’s got me with
Nothing to win and
Nothing left to lose
And you give yourself away
And you give yourself away
And you give
And you give
And you give yourself away
With or without you
With or without you
I can’t live
With or without you
Oh
With or without you
With or without you
I can’t live
With or without you
With or without you

Maltratadas

Llevo unos días pensando si escribir esto, o no. En cómo escribirlo. Si desde el corazón o desde la cabeza. Y es que últimamente el tema de la violencia de género, del maltrato, me ha tocado de cerca. No directamente por suerte, pero sí a amigas. Sí, en plural. Y sí, no me lo hubiese imaginado nunca.
Porque muchas veces no lo ves. Se esconden. Por miedo. Por vergüenza. Porque “tampoco era para tanto”, hasta que lo es. Porque “ellos sabrán lo que hacen”
Pero cuando te cuentan que su pareja se enfada si ha movido un jarrón de sitio; si cuando se enfada le quita el móvil; si cuando él no está, se enfada si sale; si cuando hace algo que le gusta, no se lo cuenta para evitar líos;…. Entonces, algo no anda bien.
Y si ella no actúa, los amigos tendríamos que hacer alguna cosa.
Porque luego puede acabar amenazándola, dejándola sin un duro, estampándola contra la pared, obligándole a contar mentiras, dejándola con la moral y la autoestima a nivel del subsuelo, acusándola de mentirosa y loca delante de las autoridades.
De las mujeres que conozco, algunas han denunciado. Otras, que todavía no han sufrido maltrato físico (hasta donde yo sé), no ven que están siendo anuladas psicológicamente. Se dan la culpa de que él se enfade a la mínima, “porque el pobre lo ha pasado muy mal antes” Y cada vez que las oigo disculparlos, me hierve la sangre. Cuando una de ellas soltó un día que “es que a mi marido tengo que cuidarle, que si no se va con otra” o “me dice que soy una mala madre, pero es que tiene razón” o “es que no le gusta que vaya a trabajar”, por poco me da un colapso y le suelto cuatro cosas al marido, que se libró por no estar allí y porque le he retirado la palabra de por vida.
Y no considero que sean mujeres tontas, están bien formadas, tienen estudios, eran felices y divertidas, buenas amigas y buenas personas, pero sus parejas han conseguido que se crean menos de lo que son, que desaparezcan. Que se crean que la culpa es su suya y que se lo merecen. Y lo peor no es solo que les pase, que ya es una de las peores cosas que pueden ocurrir, si no que lo ignoramos, queriendo o no, que admitimos según qué conductas a pequeñas dosis que luego se vuelven grandes y seguimos admitiéndolas, que pensamos que son cosas de pareja.
Pero nadie, absolutamente nadie, merece menosprecio, violencia psicológica ni maltrato físico.
Nadie, absolutamente nadie, merece estar bajo el yugo de otra persona.
Nadie, absolutamente nadie, merece ser ninguneado, amenazado, vivir muerto del miedo.
Nadie se merece ser menos por ser quien es.
Sea quien sea.

Tienes que hacer todo lo que te asuste

“…Pues en ese caso ya está decidido- dijo Bud. Se levantó del taburete y vino hacia mí, oliéndose el puño, recolocando sus gafas de Buddy Holly-. Tienes que hacer todo lo que te asuste, JR. Todo. No digo que pongas en peligro tu vida, pero todo lo demás, sí. Piensa en el miedo, decide ahora mismo cómo vas a enfrentarte al miedo, porque el miedo va a ser la gran cuestión de tu vida, eso te lo aseguro. El miedo será el combustible de todos tus éxitos, y la raíz de todos tus fracasos, y el dilema subyacente de todas las historias que te cuentes a ti mismo sobre ti mismo.. ¿Y cuál es la única posibilidad que tienes de vencer el miedo? Ir con él. Pilotar a su lado. No pienses en el miedo como en el malo de la película. Piensa en el miedo como tu guía, en tu explorador de caminos…”

El bar de las grandes esperanzas. JR Moehringer

Azúcar,lo peor de lo peor… por ahora

Parece ser que lo que toca últimamente es poner al azúcar a caer de un burro. Lo peor que puedes hacer es comer algo que lleve azúcar. Y si comes, te verás condenado a los infiernos de la mala alimentación por los siglos de los siglos, aunque no sepas que eso llevaba medio terrón de azúcar en su composición. Que el desconocimiento no exime del delito.

Hasta dónde vamos a llegar? Y lo digo yo, que por motivos médicos he reducido la ingesta de azúcar refinado a la mínima expresión. Por eso quizás me veo con cierta autoridad para criticar esta excesiva (y temporal, seguro) mala fama.

Porque muchos de los detractores del azúcar no sé si tienen claro de lo que hablan. Se refieren al azúcar blanco? al azúcar moreno?  a la miel? a la lactosa? a la fructosa? a cualquiera de los azúcares dentro de los hidratos de carbono? Y es que resulta que la sacarosa, la fructosa o la lactosa son hidratos de carbono, y si no os lo creéis, mirad la web de la Fundación Española del Corazón.

No voy a ser yo quien niegue que un exceso de azúcar no es bueno para nadie, pero un exceso de lo que sea nunca es bueno. Ni demasiada agua, ni demasiada comida, ni demasiado sol, ni demasiado ejercicio, … ni demasiada demonización. Porque eso es lo que parece que están haciendo.

Me parece genial lo que hicieron desde la pagina http://www.sinazucar.org/, mostrar la cantidad de azúcar que tienen algunos productos alimenticios. La información es poder. Los diarios y las redes sociales se hicieron eco de tan loable estudio. Pero según mi opinión se olvidaron de informar dos cosas:

  1. Explicar cómo lo hacen: en la página hay un apartado muy interesante sobre como han sacado la información (de las etiquetas de los productos), que tipo de azúcar puede haber, si es añadido o no, y cuanto pesa cada terrón de azúcar
  2. Compararlo con productos frescos no elaborados: por ejemplo, cuánto azúcar tiene una naranja? 9 gramos por 100 gramos según google; y un plátano? 12 gramos por cada 100; y una chirimoya?  Pues tiene de 14 a 18 gramos de azúcar por cada 100 gramos. Eso son 4 terrones de los que usan en la página, más o menos lo mismo que un bollicao, una ración de gelatina o una pizza individual.

Ni el lobo es tan fiero como lo pintan, ni es oro todo lo que reluce. Que hay que ir con cuidado con la cantidad de azúcar que se come, por supuesto. Pero no hay porqué demonizarlo y eliminar de tu lista de amigos a los que se ponen azúcar al café

 

Por cierto, lo del efecto contagio me está empezando a preocupar… ahora resulta que el robiol casero que me acabo de zampar tiene 10 gramos de azúcar (será por la harina y las pasas? o por el azúcar de la verdura? )

Cosas que me exasperan: mi médico de cabecera

Vale, sí, no es una cosa, es una persona, pero siempre hay algo de lo que hace que me acaba sacando de quicio. Llevo más dos años diciendo que me voy a cambiar, desde que decidió vendarme la pierna de pie a ingle por una rotura fibrilar de gemelo en pleno agosto y al día siguiente tuve que ir a urgencias porque me dolía todo menos el gemelo. Pero temo salir de guatemala para meterme en guatepeor.

Puedo llegar a entender que mi enfermedad le venga grande (oh, gran síndrome de ehlers danlos), pero por favor, investiga un poquito si tienes un paciente afectado! interésate en lo que le puede pasar… Sólo le he visto medianamente interesado cuando en la consulta había alguien en prácticas, pero recuerdo haberle tenido que corregir. Empezó con un “esto tuyo es mala suerte” y “cómo vas a tener ehlers danlos?”. Ahora, seis meses después de que me diagnosticaran en genética,  se debate entre “esto debe ser cosa del síndrome, por qué no lo preguntas a la gente de la asociación?” ( por cierto, se llama ANSEDH) o encogerse de hombros directamente mirándome con cara de “y qué quieres que haga?”

Lo último ha sido por un problema de estómago. Yo no sé si tiene que ver con el síndrome o no, aunque tiene muchas papeletas, pero después de dos meses de molestias se ha decidido a mandarme al médico especialista (para el que tengo que esperar tres meses) y, ahí está lo que me ha molestado más, no ha hecho ni una sola mención al ehlers danlos en la información clínica. Es capaz de no haberlo puesto ni en mi historial. Y por si fuera poco, no tiene actualizada la lista de alergias detectadas y ha puesto que hace 14 años tuve Pitiriasis rosada de Gilbert atípica, que a saber qué es eso y qué tiene que ver con el estómago. Por qué Gilbert sí y Ehlers no? algún problema a la hora de escribirlo?

Si es que no aprendo. Tengo que leer los informes antes de salir de la consulta y no fiarme de los médicos, porque ya me la han colado varias veces. La más sonada, un reumatólogo que de palabra me dijo que tenía ehlers danlos, y por escrito puso hipermovilidad articular, porque “aquí no se diagnostica esto”.  Eso sí, el hombre me dio el informe por escrito muy formalmente en un sobre cerrado, que por tonta no abrí hasta estar fuera del hospital.

A todo esto, a saber si el especialista tiene acceso a la historia clínica de genética, que es donde supuestamente me llevan, porque resulta que para digestivo me toca otro centro médico. Para que luego me recomienden ir al médico cada vez que me hago algo… para además de lesionada salir cabreada? no, gracias.