Don Juan Tenorio

No sé si será la fiebre, o las musas que han venido a visitarme, pero hoy me he levantado recitando La vida es Sueño, de Calderón de la Barca, y he seguido con el Don Juan Tenorio de Zorrilla. De Calderón he puesto unos versos en el gmail, pero el Don Juan se merece más atención.

Estamos en época de todos los santos, y recuerdo que hace años, antes de que Halloween de pusiera de moda, lo que se hacía era ver el Don Juan Tenorio la víspera de día 1 de Noviembre. Incluso daban la obra por la tele, que era donde la solía ver, aunque juraría que he ido al teatro por lo menos una vez a verla. Creo recordar que la costumbre me la inculcó mi abuela, gran amante del teatro, y de los libros. Tenía el Don Juan de Zorrilla en un libro ya sin tapas y con las hojas amarillas, y a mí, de pequeña, me gustaba ojearlo. Lo que supongo que mi abuela no se imaginaría lo que yo pensaría de Don Juan al hacerme mayor.

Para que los que no lo conozcan se puedan situar, el Don Juan Tenorio de Zorrilla es una de las múltiples versiones del mito del Don Juan, y según la wikipedia, es en la única versión en la que sale medianamente bien parado. El personaje lo creó Tirso de Molina en el siglo XVII, y a parte de servir de inspiración a Zorrilla en el XIX, también es la base de la ópera Don Giovanni, de Mozart, en el XVIII. Resulta que lo del seductor valiente y osado hasta la temeridad que no respeta ninguna ley divina o humana (Wikipedia dixit otra vez) ya era tema de conversación hace algunos siglos.

Este Don Juan, según mi punto de vista, era uno de estos gallitos de pelea que usaba a algunas mujeres como manera de presumir delante de sus amistades. A qué esto os suena? Seductores de pacotilla que se dedican a intentar conquistar a mujeres, para luego dejarlas una vez conseguido, los hay a patadas. Hombres que se dedican a contabilizar conquistas, y a adornarlas según convenga delante de sus amigos, no faltaron en la época de Zorrilla ni faltan en la actual. Porque, por desgracia, a la mayoría de mujeres nos gusta que nos hagan caso, y algunas no se dan cuenta y caen en sus redes, cual doña Ines tras los versos de la escena del sofá:

¿No es verdad, ángel de amor,
que en esta apartada orilla
más pura la luna brilla
y se respira mejor?
Esta aura que vaga llena
de los sencillos olores
de las campesinas flores
que brota esa orilla amena;
esa agua limpia y serena
que atraviesa sin temor
la barca del pescador
que espera cantando al día,
¿no es cierto, paloma mía,
que están respirando amor?

Vamos, que un personajillo de estos te dice eso (o algo parecido y adecuado a la época) en mal momento, y ya has caído. Y de pleno. Para luego pegarte el batacazo final. Que es el que duele. Y Doña Ines cayó, con todas sus consecuencias. También puede ser que te pille en plenitud de tus facultades mentales y seas una de las conquistas fallidas que tiene que adornar, o que directamente omite.

Aunque a veces el cazador es cazado, y el que cae en las redes del amor es él. Como le pasa a Don Juan. La obra empieza con Don Juan y uno de sus amigotes presumiendo de conquistas femeninas, y como no consiguen decidir quien de los dos “ha ganado”, acaban haciendo una apuesta: Don Juan apuesta que va a poder conquistar a Doña Inés, que está encerrada en un convento y a punto de casarse. No tenían nada más que hacer estos dos? Pero bueno, a lo que iba, que al final, si ella muere por amor (algo que se llevaba en la época), él mata y muere por lo mismo. Y en esto, estoy más con la versión de Tirso de Molina y de Mozart que con la de Zorrilla. En esta última lo pasa mal, le salen los espectros de todos los que ha matado y al final se muere, pero Doña Inés es una santa (y algo tonta diría yo) y consigue su arrepentimiento y que se salve el alma de Don Juan. Pero en las otras dos versiones no hay ni segunda oportunidad, ni nada que se le parezca, y el hombre tiene billete directo al infierno. Puede sonar mal, pero es ficción, y bien merecido se lo tenía.

Todo lo dicho anteriormente no significa que la obra no sea buena, todo lo contrario. Es toda una obra maestra de la literatura española. Ya les gustaría a los guionistas de hoy en día montar una historia tan bien contada. Y prefiero cien mil veces ver el Don Juan que las películas españolas que se hacen actualmente. Pero lo que sería ideal es que todo quedara en la ficción.

Si hay que ver a un Don Juan, que sea en el teatro, con mallas y hablando en verso 😀

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3 comentarios en “Don Juan Tenorio

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