Ambiente playero

Sábado. 19:30. Estoy tumbada en la playa, con los ojos cerrados, disfrutando del tíbio sol que hay al atardecer, escuchando las olas ir y venir, … cuando de repente: “Angel Daviiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiid!!!! ven aquí ahora mismo!!!!! Que vengas aquí te he dicho!!!!”
No puedo por más que abrir los ojos y mirar a derecha e izquierda buscando intintivamente el origen del sonido. Y lo primero que veo en mi recorrido visual es un bañador masculino verde fofi con unas flores amarillas!!!!!!!!!!!!!! uf, eso duele a la vista… así que paso del bañador horroroso y descubro a la dueña de la voz que ha perturbado mi descanso. Una mujer, comiendo un trozo de sandía y rodeada del que parece su marido y otros dos niños, llamando a gritos al tal Angel David. Pero señora, que no ve que no ha tenido tiempo el niño de llegar donde está usted… baje el volumen… tranquilidad y sosiego, que es sábado por la tarde y estamos en agosto.
En eso caigo… hace dos minutos estaba prácticamente sola en la playa, tenía media playa para mí… y con todo el espacio libre que había…. para qué se han puesto a mi vera verita vera???? eh? No podían ir a la otra punta de la playa? que no es precisamente una playa pequeña…
Bueno, visto lo visto, y como el niño parece haber vuelto al redil, y se ha calmado la cosa, decido leer un ratito. Así que cojo mi libro, procedo a colocarme boca abajo sobre la toalla, cuando veo detrás mía, y prácticamente tocando mi esterilla, un grupo de ingleses. Blancos como la leche, tumbados en el sol con los vaqueros y la camiseta puesta, y mirando a la familia gritona con cara de :”estos españoles que escandalosos son”
Dios mío! que manía tiene la gente de ponerse donde ya hay más gente… será porque en general somos gregarios. Pero es que la playa es grande, y yo necesito mi espacio vital…
Así que definitivamente decido trasladarme unos metros a mi izquierda, donde no hay nadie, y si levanto la cabeza después de leer una página no me encontraré con los pies de nadie.
Dicho y hecho. Ahí estoy yo recolocando mi toalla y procediendo a tumbarme para leer, cuando una parejita muy acaramelada planta su toalla a un metro escaso de la mía. Nooooooooooooooooo, otra vez nooooooooooooo!!!! Que nadie entiende que si una playa es grande se puede mantener tranquilamente un perímetro de exclusión relativamente amplio???? nadie salvo yo tiene la necesidad de NO tener a un extraño cerca???
Por lo visto no, así que desisto, recojo, me visto y me voy, dejando a la madre de Angel David pegandole gritos, al bañador verde fofi con flores amarillas tapandose con una toalla en plan pareo, a los ingleses dormitando en el sol y a la parejita muy acaramelada…
Mañana será otro día, y volveré a intentar disfrutar de un atardecer tranquilo en la playa. Sólo espero que esta vez sí que lo sea.

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