Grupos II: quién es quién?

Si en el anterior post sobre grupos hablé de qué era un grupo y cómo lo podíamos clasificar, creo que es buen momento para ver las diferentes personalidades que integran un grupo.

No sé si habéis visto la serie “Pulseras rojas”, o por lo menos el anuncio. Los chicos protagonistas son adolescentes ingresados en el hospital, y para “sobrevivir” a esa hospitalización lo mejor posible deciden buscar a más internos para hacer un grupo. La recomendación les viene dada por un enfermo, un hombre ya de cierta edad, que dice algo como lo siguiente: Un grupo de amigos siempre está compuesto por el líder, el segundo líder (que sería el líder si no existiese ya el líder), el imprescindible (sin el cual el grupo no podría existir), el guapo, el listo y la chica.

Pues sin centrarse en el grupo de amigos adolescentes, todo grupo tiene su tipo de miembros, que para bien o para mal, siempre están ahí.

Para empezar, veremos los componentes positivos:

  • El colaborador: es alguien que en seguida se ofrece para todo, siempre hace el trabajo, opina cuando se discute algo… Da mucha vida al grupo. Podría ser el líder si no hubiera líder.
  • El participante: es una versión light del colaborador, por decirlo de alguna manera. Necesita un poquito de empuje, pero siempre se puede contar con él
  • El bromista: no es que esté bromeando todo el rato, pero sí suelta la broma cuando es necesario y pone el punto simpático al grupo
  • El sintetizador: qué seria un grupo sin una persona que resumiera y ayudara a llegar a acuerdos? Un caos de grupo, seguro

Y las personalidades negativas que aparecen siempre en los grupos? Pues se pueden resumir en las siguientes:

  • El tímido: no participa en el grupo por simple timidez y siempre funciona mejor en grupos pequeños que en grupos grandes, donde la gente con mucha personalidad siempre se lo come
  • El hablador: bla bla bla, no para, y no precisamente contando cosas relativas al tema de conversión, si no que cuenta cualquier cosa que le pase por la cabeza. Suelen interrumpir mucho.
  • El negativo: su vida es hacer el contrario y decir a todo que no. La mejor manera de que se calmen es dejarles un rato para ellos solos, que suelten todo lo que tengan que soltar, y luego ya se continua con la conversación
  • El indiferente: el típico pasota. Ni prestan atención, ni interrumpen, ni colaboran,… a veces incluso no están
  • El pedante: le encanta hacerse notar, dando explicaciones a todo y sobresaliendo.
  • El sabelotodo: un pedante sin malas intenciones. No lo pueden evitar.

Y el más importante de todos: el líder, dinamizador o facilitador. Es, básicamente, la persona que mantiene el grupo unido, que sabe quien es quien en el grupo y sabe como dirigirlos o como reconducir las personalidades negativas.

Bueno, y ahora sabes quién eres tú en tu grupo?

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Fuente: apuntes curso Dinámicas de grupo (Rosabel Rodriguez)

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2 comentarios en “Grupos II: quién es quién?

  1. Motivar a la gente no es ciertamente una tarea fácil, dado que la capacidad de una persona para sentirse motivado se relaciona con la personalidad. Cuando se comienza a trabajar con un grupo de personas, habrá ciertas peculiaridades con las cuales se debe aprender a equilibrar como las personalidades opuestas y la idiosincrasia del grupo, ya que las personas son diferentes en sus gustos y actitudes. Quizás tengas que hacer malabares con tareas diferentes. En tu afán de complacer a cada persona, puedes terminar no agradando a los demás. Entonces, ¿Cómo se puede trabajar con diversas personalidades y ser capaz de motivar a la gente?

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    • Siento no haber contestado antes. Admito que se me pasó. Pero bueno ya dicen que más vale tarde que nunca.
      Tienes razón. Motivar no es fácil, y a mí me cuesta lo mío con la persona que tengo a mi cargo en el trabajo. Por lo poco que sé y la experiencia que tengo, lo primero es conocer a la persona, y luego conocer el motivo de su falta de desmotivación para luego actuar al respecto.
      Eso sí, despidete de complacer a todo el mundo. Te lo digo con conocimiento de causa. Si intentas agradar a todos, al final acabarás mal tú, y encima seguro que hay alguien que no estará del todo contento. Sé que es difícil, yo soy la primera a la que le cuesta decir que no a la gente y que intanto tener contentos a todos, pero se debe aprender a repartir los marrones pintandolos de un color más bonito para que se cojan con ánimo 😀

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