Venturas y desventuras de una escoliótica en clase de pilates

Me detectaron una escoliosis a los 11 o 12 años y ahora tengo 37, con lo que podéis imaginar que me he acostumbrado a vivir con ello. Pese a que me tiré toda la adolescencia con un corsé ortopédico, o gracias a ello, tener la columna vertebral formando una S no está resultando un gran impedimento en mi vida normal. Eso sí, sé que tengo algunas limitaciones, como todo el mundo, y desde hace muchísimos años me las tomo a risa.

Un ejemplo son las clases de pilates. Cinco años de clases de pilates dan para muchas anécdotas, tengas o no escoliosis, pero esto último es siempre un valor añadido :P. No sé si habéis probado alguna vez a balancearos sobre la espalda, tal que así:

Vale, pues yo lo tengo todo dominado, salvo por el hecho que acabo siempre en diagonal!! no hay manera de volver al mismo sitio 😀 lo normal en mi es girar 45 grados a la izquierda. Eso cuando me sale bien, que hay días que estoy sembrada y directamente, en vez de levantarme, acabo rodando hacia un lado.

Pero eso no es todo. Pese a ser bastante flexible en zona piernas y cadera, mi cuerpo se niega a girar más de lo que considera necesario, con el cachondeo que eso lleva implícito, por lo menos por mi parte. Ahora que viendo a la chica del siguiente vídeo, tampoco giro demasiado mal

Ahora, el punto álgido de mis problemillas con los ejercicios fue el experimento de la semana pasada con los rulos (por supuesto no me puse rulos en el pelo para hacer pilates, aunque estaría divina de la muerte, seguro 😛 ). El rulo es un rollo de espuma, tipo los de la piscina, pero más corto y más gordo. Mientras usamos el rulo para hacer ejercicios de piernas o brazos, no apareció ningún problema. El problema surgió en el momento en que el rulo en cuestión pasó a ser la base sobre la que se apoyaba mi espalda. Entre que me resultaba pelín corto (o no apoyaba bien la cabeza, o no apoyaba bien el culo) y que lo de “alinear la columna, vértebra a vértebra sobre el rulo” me era físicamente imposible, empezó a pegarme la risa y tuve que dejar el rulo para hacer los ejercicios en suelo. Cuando tu columna está medianamente recta, el tener un rulo en la espalda puede ser incluso relajante, pero a mí se me estaba clavando a trozos y mi inestabilidad era más que patente 😛

Y como estas anécdotas, decenas más, que normalmente acaban en carcajada por mi parte (como mis intentos de flexiones, que ahí, lo admito, la escoliosis no tiene nada que ver 😛 ). Así que, por experiencia y como dice mi fisio, mientras no te perjudique ni te hagas daño, haz lo que quieras (y puedas jejeje)

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