El reposo del guerrero o por qué se llevan tan mal los tacones y los gemelos

Aquí estoy, de reposo, buscando algo que hacer que no implique movimiento por culpa de unos tacones. Esta vez he menospreciado la capacidad de rebelión de mis piernas, y después de un fin de semana de natación y paseos, el lunes no se me ocurrió nada más que plantarme unos bonitos zapatos de tacón.
Pero no os penséis que era un tacón de aguja de impresión o unas plataformas kilométricas. No, un simple tacón de 4 dedos de alto que se ha aliado con mis músculos para darme la semanita.
Ahí estaba yo el lunes, toda contenta porque mis rodillas habían aguantado el tacón toda la mañana, y porque estaba nadando a una velocidad normal, cuando en la fatídica piscina 24 mi pierna derecha, más concretamente gemelos y sóleo, se declararon en rebeldía y decidieron que no se nadaba más. Y no sé si lo sabéis, pero unos gemelos rebeldes en una piscina son muy mala compañía. Y una vez se deciden a manifestarse no hay antidisturbio que los ponga en su sitio para seguir nadando.
La cuestión, que nada más llegar a casa, me deshice de los susodichos zapatos y de unas botas casi sin usar (por si acaso), y vuelvo a ir plana. Pero eso no ha sido suficiente para mis músculos rebeldes, quieren más. Me permiten caminar, cosa que les agradezco enormemente, pero no bailar. Ayer se negaron a permitirme bailar un boogie en clase. Por lo menos me permitieron un merenge, y no negaré que me dejaron divertirme con un intento de country, pero nada, que para el boogie se plantaron. Bueno, más bien se subieron. Gemelos arriba! fue su grito de guerra…
Y aquí estoy, estirando un poco de vez en cuando, reposando, sin natación y sin baile por hoy, y acordándome de quien se compró esos zapatos (oseasé yo 😛 )
Y es que además no ha sido mi primera mala relación tacones-gemelos. Recuerdo una vez que acompañé a una amiga de compras, y por curiosidad me probé uno de esos zapatos de tacón de vértigo que las modelos llevan sin inmutarse. Pues fue pasar el pie para probármelo, y mis gemelos dispararon todas las alarmas: gemelos arriba!! gemelos arriba!! con lo que yo reaccioné en seguida con un Pies abajo!!!
Y lo peor de todo esto es que una no es de lo más presumido, pero debo admitir que según que faldas no quedan demasiado bien con unos zapatos planos, y por eso me he dejado unos zapatos de tacón, con los que pienso amenazar a mis gemelos y demostrarles, que de vez en cuando, mando yo y no mis músculos. Eso sí, va a ser muy de vez en cuando y no por ahora, mejor dejar que se crean que se han salido con la suya. A ver si se les olvida. Y mientras tanto… a reposar

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