Qué complicado es comprarse un sofá!!!

Ya os he hablado de mis problemas con las mesas y sus tiempos de distribución, pero lo de los sofás es un mundo a parte. Menuda manera de marear al comprador no experimentado.

Cómo dice todo el mundo, lo más importante en una casa es la cama y el sofá, porque es donde más tiempo vas a estar. Así que el sofá debe ser una cosa cómoda, bonita , funcional… y que no te arruine!!

Lo primero que hice fue mirar folletos, webs, etc. a ver lo hay en el mercado. Que un sofá no se compra cada día, y desde la última compra de sofá ha pasado mucho tiempo. Lo primero que me llamó la atención fue la proliferación de sofás con chaise longue, o cheslón (que lo he visto en la wikipedia) . Crecen como las setas. Si lo raro es encontrar un sofá simple!!. Con chaise longue a la derecha, a la izquierda, con arcón, intercambiable, separable,… Que no quiero chaise longue, pesados!!!

Lo siguiente que captaron mis ojos fueron los precios. 2000 euros un sofá? pero de que está hecho? de oro? descarté tamaño despropósito en seguida. Un sofá debe ser cómodo, no una joya en la que no te sientas por no estropearla!! Con ese descarte, automáticamente desaparecieron los sofás de piel y pasamos a la tela desenfundable. Porque eso sí lo tenía claro. Desenfundable, por favor. Con pocas pretensiones, pero práctico. Menos más que los desenfundables de tela son algo más asequibles que los de piel.

Una vez acotado el rango de sofás a elegir (sin cheslón, sin piel y que no me arruine) toca empezar a probarlos. Porque hay que probarlos. El primero que probé, una decepción, como todo en esta vida. Preciso, en blanco y negro, y en oferta. Voy a la tienda, me siento, y descubro que tengo que hacer otro descarte: nada de sofás con el respaldo bajo. Que incómodo!!! preciosos pero incómodos.

Luego descubrí los sofás con respaldo reclinable y asientos extensibles. Que pasada!!! decidí que eran un buen invento. Pero resulta que la mayoría de sofás con respaldo reclinable tienen la parte de la riñonera como muy abultada, y a mi espalda no le gusta. Lo comprobé un par de veces. Era sentarme y dolerme la espalda. Que tengo una espalda muy quejica, lo admito, pero tiene bastante influencia en mis decisiones, y eso provocó otro descarte: que no tengan la parte corespondiente a los riñones abultada.

Yo creía que en ese momento estaba todo solucionado. No podía haber demasidas opciones más. Pues sí. No tuve más idea que meterme en una casa de sofás, donde tienes el poder de elegirlo todo. Largo, ancho, color, si uno o dos colores, número de asientos, tela, pufs a los lados y a que lado, asientos extensibles o no, mesa incorporada en el reposabrazos.

La cabeza me daba vueltas!!! Pero me planté y decidí que era ahora o nunca. Sofá elegido, color elegido (uno), tela elegida, no mesa, tres asientos (extensibles) y lo suficientemente largo para dormir la siesta en el sofá.

Sólo espero que me dure muchos años y no tengo que volver a pasar por el calvario de elegir un sofá

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4 comentarios en “Qué complicado es comprarse un sofá!!!

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