De libros, títulos y autores

Estaba yo el otro día echada sobre un puf, con música de relajación de fondo y mirando de manera distraída los libros que hay en la estantería. De repente, y como resultado de un cruce de cables sin sentido, me pongo a pensar en lo curioso de los lomos de los libros, única parte visible desde mi perspectiva.

Pensé durante un buen rato, e incluso llegué a una conclusión. Existen tres tipos de libros según lo que muestra su lomo:

-Tipo número uno. Tanto monta, monta tanto

Es decir, título y autor tienen un tamaño y tipo de letra similar, y se diferencian, quizás, por el color. Con esto se da a entender que tan importante es el libro como su autor. Que no sobresale uno por encima del otro.  Puede tratarse de obras muy conocidas de escritores también famosos, con lo que no resulta necesario resaltar una de las dos cosas para venderlo. Por ejemplo, el ejemplar de Los miserables de Victor Hugo que tengo en mi estantería pertenece a esta categoría, así como toda la colección del Capitán Alatriste, de Pérez Reverte.

-Tipo número dos. Yo quiero uno de este autor

Resulta curioso cómo, en algunos libros, el título es lo de menos y el autor lo de más. Nombres de escritores puestos en grandes letras que desplazan al título, dejandolo reducido a la mínima expresión. La gente sabe que tal o cual escritor vende, que le gusta cómo escribe, pues nos compraremos un libro para ver qué tal. De estos libros “de autor” tengo varios, pero quiero destacar los de Agatha Christie y dos de Alfred Hitchcock (que sí, que también escribió algún libro). Dado lo prolífico de la primera, y del renombre artísitico del segundo, se entiende que den prioridad a los autores sobre los títulos de las obras

-Tipo número tres. Quiero ese libro

Salvo los fans del Señor de los anillos, cuánta gente sabía cuando se hizo la película que el escritor era J.R.R. Tolkien? Y cuántos que el nombre de la autora de Harry Potter es J.K. Rowling? Pues ahí tenemos la explicación de la existencia de este tipo número tres. Lo importante es el libro, incluso el título del libro, pero no quien lo ha escrito. Títulos en letras enormes, de colores llamativos, que relegan a un segundo plano a quien creó la ficción con el sudor de su frente. Sin un estudio serio detrás, me atrevería a decir que esta categoría se da cuando la gente ha visto la película. Los dos casos anteriores son un buen ejemplo, y mis ejemplares de Carrie y de El resplandor, ambos de Stephen King, también.

Probablemente existan más tipos de lomos de libro, dependiendo de la encuadernación, de si son de bolsillo o de tapa dura, … ya me iré fijando en mis ratos de asueto, y luego lo escribiré 😀

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