Una suplente en la mesa electoral. La noticia.

Todo empezó una tarde tranquila, después de comer, cuando, inesperadamente alguien llamó a la puerta: “Policía local, puede abrir?”

La policía? Qué pasa? Me pregunté yo. Abrí para despejar mis dudas, y mis preguntas obtuvieron respuesta. Se me había concedido el dudoso honor de participar actívamente en el proceso democrático de las elecciones como suplente de primer vocal en una mesa electoral.

Estupefacta, firmé la notificación a cambio de un breve libro de instrucciones, y confié en los hados de la fortuna para que el primer vocal acudiera raudo y veloz a sus deberes el día de las elecciones.

Y ese día estaba yo allí, en el colegio electoral, a las 8 de la mañana, junto con numerosas personas. Personas que deseaban que ese día no hubiera llegado nunca, y que despotricaban contra el sistema de elección de componentes de la mesa: “Esto tendría que ser voluntario, no es voluntario venir a votar? Pues lo mismo…” ; “Y con la de gente que hay en paro… que bien les vendrían a algunos los 60 euros que nos dan”

De repente, sale una mujer del colegio electoral con un papel en la mano: “Los presidentes, por favor” Un runrún de descontento porque la maquinaria ya se ha puesto en marcha y no hay quien la pare. “Ahora por favor, los vocales de cada mesa”. Suspiros de alivio entre la mayoría de suplentes porque han entrado muchos y eso significa que probablemente estén todos los que son. Pero no…

“Me falta un primer vocal” Las caras de susto asoman entre los suplentes. “El señor X? alguien sabe algo del señor X? no? Pues lo siento, pasamos al suplente” Y quien era el suplente del señor X? aquí, la que suscribe.

La sangre me sube a la cara en clara señal de infinito enfado e indignación. “Puedes presentar una queja mañana en la junta electoral”. “Por supuesto” contesté yo “Si yo tengo que cumplir mis deberes ciudadanos, el señor X también. Faltaría más”

Me sitúo en mi mesa, junto a mis compañeros en ese aciago día. La presidenta, una mujer más o menos de mi edad, con cara de sueño, y ya echando de menos a su hijo de poco menos de un año. Y el segundo vocal, un hombre algo más mayor, pero con ganas de pasarlo bien, y ya haciendo bromas antes de sentarnos.

Así empezó un largo día de votaciones y recuentos, que se presentaba difícil de olvidar…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s