El arte de amargarse la vida

Hace unos días, un post de MantenloSimple me hizo recordar un libro que me habían recomendado hace bastante tiempo: El arte de amargarse la vida, de Paul Watzlawick.

Escrito en tono irónico, explica en pocas páginas las mil y una formas de ser un profesional en el arte de amargarse la vida.

El libro empieza con la siguiente cita de Fiódor Dostoyevski:  “¿Qué puede esperarse de un hombre? Cálmelo usted de todos los bienes de la tierra, sumérjalo de felicidad hasta el cuello, hasta encima de su cabeza, de forma que a la superficie de su dicha, como en el nivel del agua, suban las burbujas, déle unos ingresos que no tenga más que dormir, ingerir pasteles y mirar por la permanencia de la especie humana; a pesar de todo, este mismo hombre de puro desagradecido, por simple descaro, le jugará a usted en el acto una mala pasada. A lo mejor comprometerá a los mismos pasteles y llegará a desear que le sobrevenga el mal más disparatado, la estupidez más antieconómica, solo para poner a esta situación totalmente razonable su propio elemento fantástico de mal agüero. Justamente, sus ideas fantásticas, su estupidez trivial, es lo que querrá conservar”.

 

Mucha gente no puede vivir sin quejarse, sin encontrar ‘peros’ a todo. Y esta gente es la que describe el libro. Te explica como llegar a ser uno de ellos. Por supuesto, la idea es darte cuenta de lo absurdo de todo. El problema: darte cuenta de que algunas cosas de las que cuenta están presentes en tu día a día.

Así, una vez identificados los elementos que llevan a alguien a ser un profesional del amargue, la cuestión es evitarlos. O más bien enfrentarse a ellos. Porque… quién no ha caído alguna vez en lo de “cualquier tiempo pasado fue mejor”? o quién no se ha descubierto montándose una película a partir de una tontería? O simplemente, viendo como a base de pensar que va a pasar algo, acaba pasando. Quizás el elemento más identificativo es el miedo a llegar, a acabar algo. Ya lo dice el autor “Si ni siquiera la venganza es dulce, mucho menos lo será la llegada a la supuesta meta feliz“

 

A mi modo de ver, la mejor forma de encarar este libro es hacer todo lo contrario de lo que el texto te recomienda. Que el autor te da las pautas para reconocer que el mundo está en tu contra, pues busca como rebatirlo. Que se supone que lo mejor es no cambiar de opinión aunque te haga un desgraciado, pues plantéate si vale la pena. Que dice que lo peor es llegar a la meta, disfruta del camino y busca metas que te compensen.

 

Amargarse la vida no es bueno, aunque todos acabemos haciéndolo de vez en cuando, admitámoslo. Lo bueno es eso, admitirlo, e intentar ponerle remedio.

Para acabar, usaré la misma frase con la que acaba el autor, también de Dostoyevski: Todo es bueno… todo. El hombre es desdichado porque no sabe que sea dichoso. Solo por esto. ¡Esto es todo, todo! Quien lo reconozca será feliz en el acto, en el mismo instante…”

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2 comentarios en “El arte de amargarse la vida

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