Cosas que me exasperan: los borrachos intentando ligar

Definitivamente es algo que odio. Y cuando digo borrachos, me refiero no sólo a los que ya no se tienen en pie, si no también a los que van pasados de copas y no son capaces de decir cosas coherentes, o se les nota como arrastran la lengua. La verdad es que me provocan vergüenza ajena.

Por desgracia en los últimos dos meses he tenido que sufrir a dos de estos especímenes que ojalá estuvieran en peligro de extinción. En ambos casos mi lado borde ha salido a relucir en todo su esplendor, y con razón.

El primero de ellos, un tío al que a las 11 de la noche el alcohol ya no le permitía hablar a una velocidad normal, se acercó al grupo en el que yo estaba, se me puso al lado y me soltó: “Cuando conozco a alguien con quien conecto me doy cuenta en seguida. A que tú y yo conectamos?” Me giré, puse cara de “tú eres idiota o te lo haces?” y le solté un NO tan rotundo que parpadeó varias veces antes de intentarlo otra vez: “eso es porque eres muy joven. Yo debo tener 10 años más que tú, por lo menos. Pasar de los 35 te hace más inteligente” Siiii, sobre todo más inteligente, y con un ojo para la edad que ni te imaginas. Sobre todo teniendo en cuenta que yo estaba a dos meses de cumplir los 40. Así que le volví a dedicar una mirada asesina, le dije “pues me alegro” con toda la bordería del mundo, y mis amigas y yo le dejamos allí plantado con cara de idiota.

El otro caso tuvo lugar ayer noche. Estaba con dos amigas, hablando en un bar, a las 10 y media aproximadamente (y digo la hora, porque no eran las 4 de la mañana precisamente) cuando en una de estas choqué con un individuo, que no estaba en su nivel máximo de coherencia que digamos. Se le cayó la chaqueta, le pedí perdón como persona bien educada que soy, y el tío aprovechó para iniciar una maniobra de acercamiento intentando ponerme su chaqueta  “porque hacía frío”, cuando dentro del bar hacía un calor que te morías. Me lo quité de encima lo más educadamente posible, pero poniendo en práctica mi mirada de “como te acerques te mato”. O eso creía yo. Como el espécimen en cuestión vio que conmigo picaba demasiado alto, lo intentó con una de mis amigas. Pero no directamente, por favor… En qué mente pensante cabe la idea de dirigirse a alguien directamente? Pues no en la de este hombre, por supuesto. No tuvo más idea de intentar acercarse a mi amiga a través de mí. Empezó: “Tu amiga es muy guapa, cómo se llama?”  A la primera pasamos de él. A la segunda, mi amiga se estaba poniendo nerviosa y yo me estaba empezando a cabrear. A la tercera, me giré y le dije: “Oye tío, basta ya, no? Si quieres saber cómo se llama alguien, coges y se lo preguntas, y si no tienes cojones de hacerlo, te jodes y nos dejas tranquilas” Digo yo que en ese momento, la cantidad de alcohol en su cerebro le permitió entender que molestaba y nos dejó tranquilas.

A mí me parece perfecto que la gente beba y se divierta. Que si quiere pasarse, que se pase, pero sólo pido que eso no afecte al resto del mundo. Es una falta de consideración y de respeto. Si no eres capaz de comportarte con dos copas de más, no tomes esas dos copas de más. Puedo llegar a comprender que alguien se tome una copa para desinhibirse un poco, aunque no lo comparta. Pero si ese alguien necesita beber hasta arrastrar la lengua para intentar ligar, que reflexione un poco sobre el tema. El resto del mundo tiene derecho a vivir tranquilo.

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