Las comidas navideñas. Una pesadilla

Nunca me han gustado las comidas navideñas. De niña y adolescente las asociaba a tener que limpiar y limpiar. Mi abuela decía que todo debía estar impecable para los invitados.

De mayor lo que me saca de mis casillas es tener que comer mucho sí o sí, aguantar las bromas de mal gusto de algunos invitados porque es navidad, o ver como otros pasan completamente del estado anímico del resto.

Este año he decidido que odio estas reuniones familiares. Seré una sosa y una desagradecida y todo lo que se os ocurra. Pero las odio. Mi madre se ha pasado toda la mañana cocinando, sin aceptar ayuda y acabando agotada, para que quede la mitad, mi padre casi tiene un ataque de ansiedad porque entre el parkinson y la sordera se ha sentido totalmente desplazado, y yo he estado a punto un par de veces, porque veía la situación y no era capaz de hacer nada.

Esto no es celebrar unas fiestas. En una fiesta te lo pasas bien y estás a gusto. No soporto la idea de que por convencionalismos se tenga que celebrar esto así.

Yo no digo que no se reuna la familia, pero si alguien lo pasa mal, qué sentido tiene? No sería mejor ir viéndose durante todo el año? Hacer reuniones pequeñas ? No comer y beber hasta casi perder el sentido?

Y es que para mí, las comidas navideñas se han convertido en una pesadilla, que encima se repite y se concentra en una semana.

Que ganas tengo de que pasen estas fiestas de una vez y no tener la obligación de celebrar la fatídica comida navideña…

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