A veces ser muy flexible no es tan bueno como parece

Siempre he sido muy flexible. De niña practiqué natación sincronizada,y bien entrados los 30 todavía era capaz de hacer un split, cual gimnasta. Cuando iba a pilates, los ejercicios de estiramiento eran un juego de niños para mí. Pero eso se acabó hace unos años.

Los que seguís este blog ya sabéis que cada dos por tres tengo algo: o no puedo andar bien, o no puedo escribir,… las lesiones son continuas. Y aunque puede llegar a ser desesperante, el hecho de saber qué es lo que tengo, y conocer a otra gente con problemas parecidos, siempre hace que sea más llevadero.

Hace unos meses descubrí que probablemente tengo ehlers danlos, un síndrome provocado por una mutación en el colágeno. Me metí en la asociación Avasehlos y desde entonces me he implicado en la difusión de esta enfermedad.

La mayoría de nosotros somos muy flexibles, hiperlaxos. Sufrimos luxaciones y subluxaciones. Dolores continuos. Contracturas. En algunos casos, incluso roturas de arterias.

Por suerte, mi caso no es de los graves. De hecho, sólo estoy diagnosticada de hiperlaxitud, me da por romperme músculos y tener tendinitis por todo. Pero nada comparado con la gente a la que se le luxa todo lo luxable, o sus órganos internos son demasiado frágiles, haciendo que su vida corra peligro.

Os recomiendo que leáis el siguiente reportaje, y veáis el vídeo adjunto. Os daréis cuenta de que ser flexible, a veces no es tan bueno como parece

El drama de la mujer de goma: morir por ser elástica

 

 

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