Memoria

“… Ya se sabe que la memoria es selectiva, según uno de esos dogmas que hemos ido aprendiendo sin oponerle resistencia, como que todas las opiniones son respetables, que el tiempo todo lo cura, que el asesino vuelve siempre al lugar del crimen, que el Coyote nunca atrapará al Correcaminos, que la cara es el espejo del alma o que cualquier tiempo pasado fue mejor. Pero cabría añadir, corrigiendo el lugar común, que más que selectiva la memoria es discretamente embaucadora. A la memoria le gusta versionar lo acontecido en la realidad, ofrecernos lo que ocurrió disuelto en un líquido corrosivo ideal para satisfacer nuestra necesidad de recordar el tiempo pasado guardándonos de todo daño que éste pudiera causarnos si se nos presentara sin antifaz, límpido, tal como verdaderamente fue, de ahí que suela causarnos estupor nuestro pasado cuando nos llega evocado en la voz de otro que narra instantes en los que no alcanzamos a reconocernos allí donde se nos asegura que estuvimos… ”

Nadie conoce a nadie. Juan Bonilla

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