Sufriendo en silencio

No, tranquilos, no voy a hablar de un anuncio de hemorroides 😛 Es un tema un poco más serio, aunque no pueda evitar poner el toquecito de humor al principio.

Quería hablar de lo que es tener la sensación de estar quejándose todo el tiempo, y acabar por no contar nada. Esa sensación de hartazgo de una misma, de pensar: “si yo ya estoy hasta arriba de quejarme, ni me imagino cómo debe estar el resto” Porque si no es una cosa es la otra, porque si no me duele aquí, me duele allí y si no, ha pasado algo que me preocupa. Y aunque la teoría dice que hay que hablar y no ir acumulando, llega un momento en que ni te apetece hablar. Porque para qué? Tampoco tengo mucho tema más de conversación.

Si me preguntan, tiro del tan socorrido, “va bien”, o de humor cómo al principio del post. O evito la pregunta para no mentir. Porque hay personas a las que no puedo, a las que no quiero mentir. Funciono mucho con la evitación, lo que no es lo más recomendado. Lo admito.

Una amiga, que murió hace ya algunos años, me decía que ella no era partidaria de preguntar “qué tal?” de buenas a primeras, porque la mayoría de gente no quería saber la respuesta de verdad, si no que lo hacía por puro convencionalismo. Cuando ella me lo preguntaba, sabía que era porque de verdad quería saber cómo estaba.  Y en momentos como estos me acuerdo mucho de ella y de su filosofía de vida.

Y diréis: “sí mucho sufrir en silencio, como con las hemorroides, pero suelta el rollo en el blog”. Pues sí, aquí suelto todo…..pero no me oye nadie 😛 😛 😛

 

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