Reflexiones desde el hospital

 

Son la 1 y cuarto de la madrugada y estoy en una habitación de un hospital cuidando a mi padre, que tanto puede recuperarse como no. Y eso te hace pensar mucho.

Por una parte, ratifico mi idea de que yo quiero morir rápido, sin darme cuenta, si es posible. Sufrir por sufrir es tontería. Quizás es algo a plantearse a nivel personal y general. Por qué no lo permiten?

Por otra parte, parece mentira que la cabeza y el corazón se nieguen a admitir lo que en el fondo es ley de vida. Que tus padres, por mucho que los quieras, acabarán sus vidas en cualquier momento. Los has tenido siempre ahí y parecen eternos e invencibles, pero no lo son. Son personas, como las demás.

Y para acabar, me planteo la injusticia de la falta de conciliación en el trabajo. Cómo te pueden dar 3 días por enfermedad grave de un familiar? Si es grave, en 3 días no está la cosa arreglada. Conozco a más de dos que, o dejan el trabajo, o contratan a alguien para  cuidar de la persona enferma.

Lo dicho,  que una noche en blanco da para pensar mucho.

 

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