Reflexiones en una mala época

Sé que tengo el blog algo más que abandonado, y es que no he pasado el mejor momento de mi vida.

Mi padre enfermó y murió hace unos meses (alguna reflexión publiqué por aquí) , y durante ese tiempo mi mundo se redujo a trabajar y cuidar de él y de mi madre. Curiosamente, mi cuerpo castigado desde hace unos años respetó ese periodo, pero mi mente no. Acabó cansada, golpeada y con el automático puesto.

Un automático que me ha jugado malas pasadas, pero lo lógico durante un periodo de duelo. Un periodo donde tu vida parece una montaña rusa. Tan pronto estás bien como caes al suelo llorando como si no hubiera un mañana. Igual estás ocupada en el trabajo o en casa, y de repente te viene una imagen del hospital y te derrumbas.

Con el paso de los meses, 3 ya, los malos momentos se han ido espaciando, y aunque no voy a recuperar mi forma de vida anterior, voy volviendo a hacer cosas. Quizás me autoengaño dedicando mi tiempo a estar con mi madre y estudiando, poniendo eso como objetivo y no pensando más allá de una semana vista. Sí, estudio para unas oposiciones que se supone que son para mi futuro, pero no me agobio ni me mato estudiando. A lo mejor el mundo no es mundo cuando toque hacerlas. A saber qué circunstancias habrá en esa fecha.

Si siempre he pensado que para qué planificar con mucho adelanto, ahora me ratifico. Vivo al día, a mi manera. No voy a hacer cosas que se supone que debes hacer antes de morir porque siempre lo he encontrado una tontería. No voy a hacer locuras porque no soy así y no me apetece. De todas maneras cuando mueres, mueres y ya está. No te llevas nada contigo. Y eso puede pasar en cualquier momento , aunque normalmente no pensemos en ello.

Y entre las cosas que no me apetecía hacer estaba escribir. Porque si esta entrada está quedando azul oscuro casi negro, no tenía ganas de escribir lo poco que se me pasaba por la cabeza. Eso junto con otras circunstancias técnicas y vitales ha hecho que tuviera el blog más que abandonado.

Pero hoy sí he querido escribir. No sé por qué. Las circunstancias no son mi mejores ni peores que ayer. Tampoco tengo grandes cosas que contar. Y de hecho, el nivel literario y gramatical de esta entrada deja mucho que desear. Pero he decidido hacerlo, volver a vomitar palabras sobre el teclado a medida que salen de mi cabeza, sin retocarlo, sin revisarlo, dando lo que mi mente quiere que de.

No prometo escribir tanto como antes, quizás sí, quizás no. Cuando tenga algo que contar y me sienta con ganas de hacerlo, aquí estaré

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3 comentarios en “Reflexiones en una mala época

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