No quiero dar pena

Cuando tengo una mala racha físicamente, y alguien me pregunta cómo estoy, tengo tres opciones: o decir que bien, y ahí se acabó la conversación, o hacer cachondeo con mis lesiones, o contar la verdad. La tercera opción queda reservada a momentos y personas clave.

Y esta semana he acudido a esa última opción alguna vez. El resultado, en una de las ocasiones, ha sido el último que quiero: que sientan lástima por mí.

Sí, tengo una enfermedad crónica. Sí, tengo malas rachas en las que se me acumulan lesiones. Sí, tengo días en los que los ánimos me abandonan. Pero cuando se lo cuento a alguien, lo que no busco es dar pena. No quiero que sientan lástima. Entiendo que puede ser una primera reacción. Probablemente yo también la tendría. Entiendo también que lo hacen desde el cariño. Pero mi intención no es que piensen: “pobrecita”. Mi intención es mostrar mi confianza en la persona que me escucha, quizás desahogarme con alguien, quizás buscar un poco de apoyo, un poco de cariño, quizás simplemente hablar… Sé que es difícil acertar en una situación así.

Simplemente no quiero dar pena a nadie. No quiero que nadie sienta lástima por mí.

Simplemente me basta con que los que están, sigan ahí.

PD: a los que estáis siempre ahí, todo el amor y cariño que no sé cómo dar

Cosas que no entiendo: el lenguaje legislativo

Por cosas del destino, y de mi cabezonería natural, me encuentro estudiando el temario legislativo de unas futuras oposiciones para un puesto de informático. Entra desde toda la constitución, hasta las leyes de igualdad, pasando por cierta legislación europea y el estatuto del empleado público.

Mira que hay variación de temas, pues resulta que todos están escritos igual. Te pillas una ley, y leída una , leídas todas… básicamente porque no hay mortal que consiga descifrarlas.

Y luego dicen que los informáticos hablamos raro…. yo estoy segura de que los juristas escriben así para que nadie, a parte de ellos, entienda lo que están haciendo y no les puedan llevar la contraria.

Frases subordinadas dentro de frases subordinadas, que están dentro de otras frases. Ni el mismísimo Antonio Gala llega a tal redundancia. Comas, comas y más comas, seguidas de puntos y coma, y algún que otro punto y seguido solitario. Puede haber frases que ocupen todo un párrafo. Frases en las que llega un momento donde resulta imposible saber qué es sujeto y qué es el predicado. Referencias a leyes con nombres kilométricos, que a veces nombran por siglas igual de kilométricas. Títulos, capítulos, secciones y disposiciones, ya sean adicionales, transitorias, derogatorias o finales. Textos refundidos que alguien quiso resumir y casi fue peor…

Es leer los apuntes y entrar en fase rem. El sopor es insoportable, y la lectura imposible.

Pero qué les cuesta hacer frases cortas, claras y concisas? Esquemas para que se entienda lo que dicen? ” Si a, entonces b. Si b, entonces c. En cualquier otro caso, x” Pero ya os digo yo que eso puede resultar una ardua tarea, sobre todo si no eres capaz de entender lo que te dicen. Y sobre todo, si los que lo escriben no son capaces de resumir…

Lo peor… que el examen de legislativo va a ser un tipo test y no les voy a poder soltar el rollo igual que lo sueltan ellos.

Bansky

Ayer vi el documental “Bansky does New York” , en el que se muestra el paso del artista callejero por la ciudad y lo que provocó en sus fans.

Resulta curioso ver como el arte afecta de manera de diferente a gente diferente. En el documental se puede ver a unos neoyorkinos persiguiendo las obras que este hombre hizo en la calle, a otros destrozándolas, o tapándolas, y a otros “robándolas” para luego venderlas. Y a otros muchos a los que el arte de Bansky les resulta indiferente. Incluso se puede ver cómo la policía está totalmente en contra de que se pinte en las paredes de la ciudad.

A mí Bansky me ha llamado siempre la atención. Normalmente la crítica hecha arte me llama la atención, y mucho de lo que hace es crítica. Tanto como para correr y pegarme codazos por ver una obra suya? creo que no, pero sí lo suficiente para ver el documental y decir claramente que alguna pieza no me gusta o no la entiendo.

Y es que muchos le consideran un dios, un ídolo de masas. Pero simplemente es un artista. Un graffitero que ha conseguido llegar a más gente y aprovecharse de ello. Que esconde su identidad? pues genial, así puede salir tranquilamente a  la calle. Que no vende sus dibujos? perfecto. Que los vende? Perfecto también, que de algo tiene que vivir el hombre. Que alguien es capaz de pagar cientos de miles de euros por una obra suya? Pues ya sabrá lo que hace, yo me los gastaría en otras cosas.

Por cierto, la última obra de Bansky sale hoy en múltiples diarios digitales