Microrrelatos

La carta

“Usted es el primero que la abre.”  Dijo el hombrecillo  “Nadie había conseguido abrirla. Ahora la caja y su contenido le pertenecen. Pero piense que ser su dueño conlleva un gran peligro”

Carlos no podía creérselo. Él se había parado en el puesto de la feria por curiosidad. Abrió la caja porque le parecía divertido. Incluso la carta que había dentro le pareció parte del juego. Pero ahora, 20 años después, estaba asustado. La carta se seguía cumpliendo. Se acercaba la última línea.

Solo había una manera de quitarse de encima la maldición: “Señores, ¿quién quiere abrir esta caja que no ha abierto nadie? ¿Quién se atreve?”

 
La despedida

Inmediatamente pedí que cerraran la tapa del ataúd. No podía soportar verle la cara.

Tantos años juntos, soportándonos, queriéndonos, odiándonos. Y ahora estaba ahí, inerte, y con tantas cosas pendientes entre los dos. Cosas que ya no se resolverían.

No, no podía verle la cara sabiendo que no volvería a verla nunca más, que no volvería a hablar con él.

Nunca me han gustado las despedidas, y ésta era definitiva.

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Queda prohibido

¿ Qué es lo verdaderamente importante?,

busco en mi interior la respuesta,

y me es tan difícil de encontrar.

Falsas ideas invaden mi mente,

acostumbrada a enmascarar lo que no entiende,

aturdida en un mundo de falsas ilusiones,

donde la vanidad, el miedo, la riqueza,

la violencia, el odio, la indiferencia,

se convierten en adorados héroes.

Me preguntas cómo se puede ser feliz,

cómo entre tanta mentira puede uno convivir,

cada cual es quien se tiene que responder,

aunque para mí, aquí, ahora y para siempre:

queda prohibido llorar sin aprender,

levantarme un día sin saber qué hacer,

tener miedo a mis recuerdos,

sentirme solo alguna vez.

Queda prohibido no sonreír a los problemas,

no luchar por lo que quiero,

abandonarlo todo por tener miedo,

no convertir en realidad mis sueños.

Queda prohibido no demostrarte mi amor,

hacer que pagues mis dudas y mi mal humor,

inventarme cosas que nunca ocurrieron,

recordarte sólo cuando no te tengo.

Queda prohibido dejar a mis amigos,

no intentar comprender lo que vivimos,

llamarles sólo cuando les necesito,

no ver que también nosotros somos distintos.

Queda prohibido no ser yo ante la gente,

fingir ante las personas que no me importan,

hacerme el gracioso con tal de que me recuerden,

olvidar a toda la gente que me quiere.

Queda prohibido no hacer las cosas por mí mismo,

no creer en mi dios y hacer mi destino,

tener miedo a la vida y a sus castigos,

no vivir cada día como si fuera un último suspiro.

Queda prohibido echarte de menos sin alegrarme,

olvidar los momentos que me hicieron quererte,

todo porque nuestros caminos han dejado de abrazarse,

olvidar nuestro pasado y pagarlo con nuestro presente.

Queda prohibido no intentar comprender a las personas,

pensar que sus vidas valen más que la mía,

no saber que cada uno tiene su camino y su dicha,

pensar que con su falta el mundo se termina.

Queda prohibido no crear mi historia,

dejar de dar las gracias a mi familia por mi vida,

no tener un momento para la gente que me necesita,

no comprender que lo que la vida nos da, también nos lo quita.

Alfredo Cuervo Barrero ®

(http://centroycontorno.blogia.com/2007/040314-queda-prohibido.php)

Darse la vuelta

“Hay dos maneras de regresar al punto que acabas de dejar a tus espaldas. Una consiste en darse la vuelta. La otra en dar la vuelta al mundo.

La gente corriente adopta la primera de las maneras. Se limita a darse la vuelta y llamar a la puerta que cerró a sus espaldas. Pronuncia unas palabras mágicas, cuya gama de posibles no es lo suficientemente abundante como para eludir la cursilería, y así regresa al punto del que procedía. Muy pocos son los que optan por la segunda de las maneras. Sapo fue de ésos…”

Nadie conoce a nadie. Juan Bonilla

Memoria

“… Ya se sabe que la memoria es selectiva, según uno de esos dogmas que hemos ido aprendiendo sin oponerle resistencia, como que todas las opiniones son respetables, que el tiempo todo lo cura, que el asesino vuelve siempre al lugar del crimen, que el Coyote nunca atrapará al Correcaminos, que la cara es el espejo del alma o que cualquier tiempo pasado fue mejor. Pero cabría añadir, corrigiendo el lugar común, que más que selectiva la memoria es discretamente embaucadora. A la memoria le gusta versionar lo acontecido en la realidad, ofrecernos lo que ocurrió disuelto en un líquido corrosivo ideal para satisfacer nuestra necesidad de recordar el tiempo pasado guardándonos de todo daño que éste pudiera causarnos si se nos presentara sin antifaz, límpido, tal como verdaderamente fue, de ahí que suela causarnos estupor nuestro pasado cuando nos llega evocado en la voz de otro que narra instantes en los que no alcanzamos a reconocernos allí donde se nos asegura que estuvimos… ”

Nadie conoce a nadie. Juan Bonilla

Tienes que hacer todo lo que te asuste

“…Pues en ese caso ya está decidido- dijo Bud. Se levantó del taburete y vino hacia mí, oliéndose el puño, recolocando sus gafas de Buddy Holly-. Tienes que hacer todo lo que te asuste, JR. Todo. No digo que pongas en peligro tu vida, pero todo lo demás, sí. Piensa en el miedo, decide ahora mismo cómo vas a enfrentarte al miedo, porque el miedo va a ser la gran cuestión de tu vida, eso te lo aseguro. El miedo será el combustible de todos tus éxitos, y la raíz de todos tus fracasos, y el dilema subyacente de todas las historias que te cuentes a ti mismo sobre ti mismo.. ¿Y cuál es la única posibilidad que tienes de vencer el miedo? Ir con él. Pilotar a su lado. No pienses en el miedo como en el malo de la película. Piensa en el miedo como tu guía, en tu explorador de caminos…”

El bar de las grandes esperanzas. JR Moehringer