La maldición de pedir favores

Si hay algo que llevo realmente mal es tener que pedir ayuda o favores. Primero porque me gusta ser autosuficiente y no depender de nadie. Manías que tiene una. Segundo, porque la gente (así en general e incluyéndome a mí porque nadie es perfecto) puede reaccionar mal a la petición de ayuda.

No es que les salgan sarpullidos, alergias varias o exploten al oír la palabra favor, si no que a una persona media le cuesta la vida hacerlo, y además no gusta meterse en camisas de once varas. Sobre todo si es por una petición de ayuda. Que una cosa es ofrecerse y hacerlo por iniciativa propia, y otra es que te vengan pidiendo que hagas algo. A ver que se van a creen, que tú tienes tiempo suficiente para ir regalándolo…

Y yo todavía prefiero a las que dicen que no directamente, y así ya lo sabes, porque existen ciertos elementos de la raza humana que dicen estar encantados de hacer un favor y luego puedes morir esperando a que lo hagan. O a lo mejor es que hay que insistir y yo no lo sé… misterios de la mentalidad del ciudadano medio.

Y aquella buena gente que sí te hace el favor pero te lo recuerda durante toda su existencia? En plan: “recuerdas aquella vez que te presté el lápiz cuando teníamos 4 años?  me debes la vida por ello” Es de buen amigo ser agradecido, pero cuando el agradecimiento debe ser repetitivo, entonces cansa y se puede dejar de serlo (agradecido que no amigo).

También hay que decir que existen individuos que tienen más cara que espalda y viven a base de pedir favores y de gente que se los hace.  Porque claro, siempre cae alguno. Y la probabilidad de recibir un favor crece en la medida que crecen las peticiones. Simple lógica matemática. Hete aquí quizás la causa del hartazgo de la gente en general

Pero yo, como he dicho, pido pocos. Y menos que pediría, porque si no puedo hacerlo yo y no es imprescindible, pues se queda sin hacer. Una filosofía de vida como cualquier otra, ni mejor ni peor, solo diferente.

Y así que seguiré mientras pueda. Evitando la maldición de pedir favores.

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Turismofobia?

Parece ser la palabra de moda esta semana. Ataques realizados por cuatro exaltados publicitados por los medios de comunicación hasta la saciedad: pintadas en un autobús, paseo con bengalas por yates,…

No tengo muy claro que esto sea lo habitual, pero siempre hay algunos que llevan las protestas al extremo, por desgracia creo que es inevitable. Y es que la gente empieza a estar harta. Hablo en general, y generalizar siempre es malo, porque estoy segura que los habrá que están muy contentos con la situación actual.

Aquí (Mallorca) vivimos del turismo, pero hace un par de veranos que tengo la impresión que el turismo en la isla va a morir de éxito: atascos inhumanos en las carreteras, playas atestadas y sucias, hoteles con precios astronómicos, alquileres llevados al extremo, gente, gente y más gente.

Yo soy la primera que no aparezco en la playa antes de las 6 o las 7 de la tarde, y ni loca voy a playas que estén a más de media hora, porque el camino se puede convertir en dos y en no encontrar sitio para aparcar ni para dejar la toalla. Hay zonas completamente vetadas por estar llenas de borrachos a todas horas del día (lease Punta Ballena y Ballermann 6 ).

Y gracias a los dioses vivo en un piso en propiedad, porque los alquileres están por las nubes. El alquiler turístico, sea legal, alegal o ilegal, da tantos réditos que en algunos barrios de Palma es prohibitivo para alquileres largos, ya no sale a cuenta. Y hace como dos años que las noticias cuentan que la gente de fuera de Ibiza no acepta trabajos allí porque tiene que pagar más de alquiler de lo que cobran por trabajar.

La cuestión, que el vaso se va llenando, llenando y llenando, y está a nada de rebosar. Así que no me extraña que la cosa explote en cualquier momento. Que todo tiene un límite, y no sé yo si la cosa se quedará en unas pegatinas, unas pintadas o unas bengalas.

Y ya sé que el turismo es el medio de vida de más de la mitad de la población, pero sirve cualquier turismo? a cualquier precio? Ahí lo dejo

El trabajo, derecho y deber

Artículo 35 de la Constitución Española
1. Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre
elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una
remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que
en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo.
2. La ley regulará un estatuto de los trabajadores.
Más de uno se tendría que leer el primer punto

Bansky

Ayer vi el documental “Bansky does New York” , en el que se muestra el paso del artista callejero por la ciudad y lo que provocó en sus fans.

Resulta curioso ver como el arte afecta de manera de diferente a gente diferente. En el documental se puede ver a unos neoyorkinos persiguiendo las obras que este hombre hizo en la calle, a otros destrozándolas, o tapándolas, y a otros “robándolas” para luego venderlas. Y a otros muchos a los que el arte de Bansky les resulta indiferente. Incluso se puede ver cómo la policía está totalmente en contra de que se pinte en las paredes de la ciudad.

A mí Bansky me ha llamado siempre la atención. Normalmente la crítica hecha arte me llama la atención, y mucho de lo que hace es crítica. Tanto como para correr y pegarme codazos por ver una obra suya? creo que no, pero sí lo suficiente para ver el documental y decir claramente que alguna pieza no me gusta o no la entiendo.

Y es que muchos le consideran un dios, un ídolo de masas. Pero simplemente es un artista. Un graffitero que ha conseguido llegar a más gente y aprovecharse de ello. Que esconde su identidad? pues genial, así puede salir tranquilamente a  la calle. Que no vende sus dibujos? perfecto. Que los vende? Perfecto también, que de algo tiene que vivir el hombre. Que alguien es capaz de pagar cientos de miles de euros por una obra suya? Pues ya sabrá lo que hace, yo me los gastaría en otras cosas.

Por cierto, la última obra de Bansky sale hoy en múltiples diarios digitales

 

 

Azúcar,lo peor de lo peor… por ahora

Parece ser que lo que toca últimamente es poner al azúcar a caer de un burro. Lo peor que puedes hacer es comer algo que lleve azúcar. Y si comes, te verás condenado a los infiernos de la mala alimentación por los siglos de los siglos, aunque no sepas que eso llevaba medio terrón de azúcar en su composición. Que el desconocimiento no exime del delito.

Hasta dónde vamos a llegar? Y lo digo yo, que por motivos médicos he reducido la ingesta de azúcar refinado a la mínima expresión. Por eso quizás me veo con cierta autoridad para criticar esta excesiva (y temporal, seguro) mala fama.

Porque muchos de los detractores del azúcar no sé si tienen claro de lo que hablan. Se refieren al azúcar blanco? al azúcar moreno?  a la miel? a la lactosa? a la fructosa? a cualquiera de los azúcares dentro de los hidratos de carbono? Y es que resulta que la sacarosa, la fructosa o la lactosa son hidratos de carbono, y si no os lo creéis, mirad la web de la Fundación Española del Corazón.

No voy a ser yo quien niegue que un exceso de azúcar no es bueno para nadie, pero un exceso de lo que sea nunca es bueno. Ni demasiada agua, ni demasiada comida, ni demasiado sol, ni demasiado ejercicio, … ni demasiada demonización. Porque eso es lo que parece que están haciendo.

Me parece genial lo que hicieron desde la pagina http://www.sinazucar.org/, mostrar la cantidad de azúcar que tienen algunos productos alimenticios. La información es poder. Los diarios y las redes sociales se hicieron eco de tan loable estudio. Pero según mi opinión se olvidaron de informar dos cosas:

  1. Explicar cómo lo hacen: en la página hay un apartado muy interesante sobre cómo han sacado la información (de las etiquetas de los productos), qué tipo de azúcar puede haber, si es añadido o no, y cuánto pesa cada terrón de azúcar
  2. Compararlo con productos frescos no elaborados: por ejemplo, cuánto azúcar tiene una naranja? 9 gramos por 100 gramos según google; y un plátano? 12 gramos por cada 100; y una chirimoya?  Pues tiene de 14 a 18 gramos de azúcar por cada 100 gramos. Eso son 4 terrones de los que usan en la página, más o menos lo mismo que un bollicao, una ración de gelatina o una pizza individual.

Ni el lobo es tan fiero como lo pintan, ni es oro todo lo que reluce. Que hay que ir con cuidado con la cantidad de azúcar que se come, por supuesto. Pero no hay porqué demonizarlo y eliminar de tu lista de amigos a los que se ponen azúcar al café

 

Por cierto, lo del efecto contagio me está empezando a preocupar… ahora resulta que el robiol casero que me acabo de zampar tiene 10 gramos de azúcar (será por la harina y las pasas? o por el azúcar de la verdura? )