Cosas que me hacen sonreír

Que estemos cenando tres amigas en un restaurante en la playa, que con el cachondeo el camarero nos deje su número de teléfono en la parte de atrás de la cuenta… y que la cuenta se quede en la mesa al irnos del restaurante (porque si alguna hubiera querido su teléfono se lo hubiera pedido)

Anuncios

Cosas que me exasperan: los que hablan alto en los conciertos

Los hay que son como el perro del hortelano, que ni come ni deja comer. En este caso, ni escuchan ni dejan escuchar.

Ayer fue el día de la música, y llevé a mis padres a un concierto que se celebró en el Paseo del Borne: Concha Buika con la Sinfónica. Lo que canta esta mujer no es santo de mi devoción, pero tengo que admitir que canta bien y a mis padres sí que les gusta, así que fui con la mente abierta a disfrutar de un rato de buena música.

Pues lo de disfrutar de un rato de buena música fue casi imposible. La zona de cerca del escenario estaba bastante llena y el sonido era bastante mediocre. Y encima había gente que no paraba de hablar. Pero no en voz baja, respetando la música, si no a gritos, riendo y pasando de todo.

Que digo yo,  si no te interesa lo que está sonando, para qué estás cerca del escenario y molestando a los que intentan escuchar algo? Porque entiendo que hables a gritos cuando los decibelios superan con mucho lo normal (llámese concierto de trash metal, por ejemplo), pero cuando difícilmente se oye a toda una sinfónica, cállate un ratito o habla más bajo si no hay más remedio que hablar. Y si simplemente pasas de la música o no te gusta, vete a otro sito a hacer tertulia.

Pero no, hay gente que va por la vida sin tener en consideración al resto del mundo. Y así nos va. Justo delante de mí, una pareja de personas mayores pidió a un grupo de veinteañeros que hablaran un poco más bajo porque no podían oír bien la música. Y qué hicieron? Callarse? Pedir perdón y hablar más bajito? Noooo, por favor. Lo que hicieron fue decir que estaban en la calle y que tenían derecho a hablar lo que quisieran, y que si no les gustaba que se fueran. Y eso hicieron, supongo que por no discutir. Mis padres y yo acabamos también por irnos, porque era imposible oír la música por el ruido de las conversaciones.

Es falta de educación? Falta de consideración? Falta de cultura? Es simplemente lo que hay hoy en día.

Queda prohibido

¿ Qué es lo verdaderamente importante?,

busco en mi interior la respuesta,

y me es tan difícil de encontrar.

Falsas ideas invaden mi mente,

acostumbrada a enmascarar lo que no entiende,

aturdida en un mundo de falsas ilusiones,

donde la vanidad, el miedo, la riqueza,

la violencia, el odio, la indiferencia,

se convierten en adorados héroes.

Me preguntas cómo se puede ser feliz,

cómo entre tanta mentira puede uno convivir,

cada cual es quien se tiene que responder,

aunque para mí, aquí, ahora y para siempre:

queda prohibido llorar sin aprender,

levantarme un día sin saber qué hacer,

tener miedo a mis recuerdos,

sentirme solo alguna vez.

Queda prohibido no sonreír a los problemas,

no luchar por lo que quiero,

abandonarlo todo por tener miedo,

no convertir en realidad mis sueños.

Queda prohibido no demostrarte mi amor,

hacer que pagues mis dudas y mi mal humor,

inventarme cosas que nunca ocurrieron,

recordarte sólo cuando no te tengo.

Queda prohibido dejar a mis amigos,

no intentar comprender lo que vivimos,

llamarles sólo cuando les necesito,

no ver que también nosotros somos distintos.

Queda prohibido no ser yo ante la gente,

fingir ante las personas que no me importan,

hacerme el gracioso con tal de que me recuerden,

olvidar a toda la gente que me quiere.

Queda prohibido no hacer las cosas por mí mismo,

no creer en mi dios y hacer mi destino,

tener miedo a la vida y a sus castigos,

no vivir cada día como si fuera un último suspiro.

Queda prohibido echarte de menos sin alegrarme,

olvidar los momentos que me hicieron quererte,

todo porque nuestros caminos han dejado de abrazarse,

olvidar nuestro pasado y pagarlo con nuestro presente.

Queda prohibido no intentar comprender a las personas,

pensar que sus vidas valen más que la mía,

no saber que cada uno tiene su camino y su dicha,

pensar que con su falta el mundo se termina.

Queda prohibido no crear mi historia,

dejar de dar las gracias a mi familia por mi vida,

no tener un momento para la gente que me necesita,

no comprender que lo que la vida nos da, también nos lo quita.

Alfredo Cuervo Barrero ®

(http://centroycontorno.blogia.com/2007/040314-queda-prohibido.php)

Puesta de sol en la playa

vivencias, manías y mil cosas que contar

Sábado, 8 de la tarde. Estoy en la playa, sola. El día ha sido muy caluroso, los últimos días demasiado agitados y necesito un momento de relajación.
La playa está prácticamente desierta. El sol empieza a caer y el agua está tranquila. Primero decido disfrutar de la playa, paseando, sintiendo el agua fría acariciandome los pies. Pero el mar me llama y me dejo convencer.
Ya no hay nadie en el agua, y sólo somos el mar y yo.
Me hundo, y me dejo llevar por el silencio del fondo. Cuando vuelvo a la superficie, el agua me mece, acaba de pasar un barco y unas pequeñas olas han aparecido de repente. El sol calienta lo suficiente para estar flotando, disfrutando con los ojos cerrados de la tranquilidad, del silencio y de la soledad. Un tranquilidad tan solo perturbada por algunas olas, un silencio que sólo rompe mi respiración y…

Ver la entrada original 80 palabras más